
Sin duda, en el Origen de la Vida, ellos jugaron un papel muy importante en el imparable proceso evolutivo. Tan menudos, y tan inmensos…
Los microorganismos, o microbios, son células vivas demasiado diminutas para ser perceptibles al ojo humano que, sin un microscopio, es incapaz de detectar su presencia hasta que no han alcanzado la escalofriante cifra de cientos o miles.
Y tengamos en muy alta consideración que, en las condiciones adecuadas, éstos pueden multiplicar su número en cuestión de minutos…
«En aquellos momentos cualquier sugerencia se tomaba en consideración: lo que para uno era degeneración para otro podía significar evolución.»
(más…)